El otro día fuimos al cine a ver Camino, la última película de Javier Fesser. Vi el trailer en el cine y pensé, puf, qué pinta de mal rato tiene esto! Pero cuando la estrenaron, pos ea, a verla.
Y, ¿con qué me encontré? Pues con un drama dramísimo que me angustió hasta límites insospechables. Hasta ahora sólo Lars Von Trier había conseguido cortarme la digestión de esa forma y, aunque juré que nunca más vería una peli suya, en general su cine me parecía bastante interesante.
En el caso de Camino no me ocurre igual. No es una mala película, pero tampoco buena, así que cuando pienso si me ha merecido la pena pasar el mal rato, pues Fesser pierde de todas todas. Y es que ya estoy más que harta de directores que juegan, en muchas ocasiones de forma totalmente gratuita, con la sensibilidad del espectador para encima acabar contándote algo que podrían haberte contado de otras muchas formas. Y no es que no me guste el drama, ni que la historia no me parezca dramática, es que odio que me estrujen las entrañas sin venir al caso.
Niña guapa horriblemente enferma, operaciones a hueso abierto en primer plano, aparatosos artilugios médicos, podre madre, pobre padre... y así todo para criticar al Opus Dei y reflexionar sobre las luces y sombras de la fe. Un buen intento el de Fesser, pero cursi, desagradable y manipulador hasta límites insospechados. Me quedo con P. Tinto.
Y como no quiero más dramas, ahí os dejo con la otra cara de Lars Von Trier...
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1 comentario:
joder...llevo una semana empezando el comentario y sin acabarlo nunca...También porque no quiero revelar demasiada info privada. Pero en fin,...
te puedes imaginar cómo ha caído esta película donde yo curro. Fesser se ha cubierto de gloria, porque donde dijo digo ahora dice diego.
Aparte de eso, me gustó una crítica que escuché. Decía que fesser se había comportado con el drama igual que lo hace con las comedias, en las que es excesivo, histriónico, exagerado. Si a mortadelo le tiene que atropellar algo, que se un tren a 200km/h, y si un golpe lanza a filemón por los aires, que llegue a la luna. Pues con camino le ha debido pasar algo parecido, pero con nu tema muy delicado y controvertido.
Ya que retrato la muerte de una niña, pongo 80 minutos de operación, y si me meto con los del opus, pues les pongo cuernos y cola.
Para gustos.
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